miércoles, 26 de mayo de 2021

Andrea Vitali, La historia del tarot (Parte 1)

La historia del tarot Desde su origen hasta nuestros días.

 

ADVERTENCIA: Todos los ensayos están protegidos por copyright. Esta traducción fue realizada con permiso expreso del autor, Andrea Vitali. El ensayo original se puede leer en 


Italiano: http://www.associazioneletarot.it/page.aspx?id=111&lng=ITA


Inglés, revisado por Michael S. Howard  

http://www.associazioneletarot.it/page.aspx?id=111&lng=ENG

Las notas mías, de la traducción al español, serán puestas en rojo, para diferenciarlas de las notas originales de la versión inglesa. En este post, que es la primera parte de este ensayo, abarco la introducción y la primera parte: Armonía Celestial.


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Ensayo escrito por Andrea Vitali, 2004 


Este ensayo, dividido en una introducción y seis partes, seguía a seis secciones históricas en la exhibición “Tarot: History, Art, Magic” (Tarot: Historia, Arte, Magia) preparada por la asociación “Le Tarot”.

INTRODUCCIÓN


Durante todo el renacimiento, las “Imágenes de los Dioses Antiguos” recordaban al observador los mitos clásicos, que eran considerados de gran valor ético y moral. En este período nació el Tarot, uno de los logros más extraordinarios del Humanismo Italiano. Reunió a los más majestuosos representantes del panteón griego con las virtudes Cristianas, imágenes alegóricas de la condición humana, y símbolos de los más importantes cuerpos celestes.


El tarot era un juego de memoria que incluía las maravillas del mundo visible e invisible y les daba a los jugadores instrucción física, moral y mística. De hecho, la serie de las virtudes cardinales - Fuerza, Prudencia, Justicia y Templanza- recordaban importantes preceptos éticos; la serie de condiciones humanas, incluyendo el Emperador, la Emperatriz, el Papa, el Loco y el Malabarista (En inglés, the juggler; en italiano Giocoliere) recordaban la jerarquía a la cual los seres humanos estaban sujetos;  la de los planetas (Estrellas, Luna, Sol) en cambio aludía a las fuerzas celestes que sometían a los hombres, sobre las cuales se concibió el Universo gobernado por Dios.


Pero el tarot pronto perdió su aspecto didáctico y moral, el cual ya a principios del siglo XVI era poco comprendido. Era considerado nada más que un juego. Consecuentemente la iconografía de las figuras cambió de acuerdo a los gustos populares de las regiones en que el Tarot era usado. 


Sólo al final del siglo XVII fue redescubierto el significado filosófico del tarot, sólo que, partiendo de premisas totalmente esotéricas, los nuevos intérpretes dieron origen a un nuevo uso para el juego: Mágico y Adivinatorio. Un famoso artículo publicado en 1781 por el Freemason y arqueólogo A. Court de Gebelin afirma que “El Libro de Thot existe, y sus páginas son las imágenes de los Tarots”. Unos años más tarde, Eteilla, comenzó el gran proyecto de restaurar algunas de estas imágenes, argumentando que él conocía la estructura del Juego usado entre los Antiguos Egipcios. De acuerdo a Eteilla, el primer tarot contenía el misterio del origen del Universo, las fórmulas de varios rituales mágicos y el secreto de la evolución física y espiritual del hombre.


Desde entonces, el juego del tarot ha sido ligado indisolublemente al mundo de la magia. Y con la promesa de que estas cartas ofrecían más que mero conocimiento del futuro, la nueva era del Tarot Ocultista comenzó.


ARMONÍA CELESTIAL

 

El juego del Tarot (Tarocchi, en italiano), que fue creado en Italia a principios del siglo XV, está comprendido por 56 cartas numerales, llamadas  “los palos italianos” (copas, monedas, bastos y espadas) - que venían del mundo árabe - que a su vez derivaron los símbolos de los palos de la antigua acuñación romana de las Aes (vea el ensayo El Origen de los Ases), el cual llegó a Italia en el siglo XIV; y por 22 cartas alegóricas conocidas como Triunfos.

 

Este juego refiere a los Triunfos de Petrarca (triunfos, del italiano Trionfi), en los cuales el poeta del siglo XIV describió seis principales fuerzas que gobiernan a los hombres y asignó un valor jerárquico a cada una de ellas.  La numerología románica veía en el número seis “ al superhumano, el poder”, debido a que el número se relaciona con los días de la creación.


Primero viene el Amor (instintivo), el que corresponde a una fase juvenil, vencida por la Modestia (castidad, razón), una fase subsecuente de madura calma, después de la cual sigue la Muerte, simbolizando la transitoriedad de las cosas terrestres. A su vez, es vencida sin embargo por la Fama, victoriosa sobre la muerte en la memoria de la posteridad, pero sobre ella triunfa el Tiempo, el que es superado finalmente por el Triunfo de la Eternidad, el cual libera a los humanos del flujo del devenir y lo pone en el reino de la eternidad.


El número de las cartas de Triunfos, cuya concepción se debe probablemente al Príncipe Francesco Antelminelli Castracane Fibbia (vea nuestro ensayo El príncipe), al principio estaba compuesta de 8 alegorías, más tarde de 14 y 16, y luego se estabilizó finalmente en 22, el número que en su significado místico cristiano representa la introducción de la sabiduría y las enseñanzas divinas impresas en el hombre. Tal camino, que delata una adaptación progresiva de estas “cartas de juego” a una numerología de carácter religioso, que fue probablemente adoptada para evitar la condenación de la iglesia que arremetió repetidamente en contra de los juegos que eran considerados de azar.


Acerca del número 22 de los Triunfos, así expresa Orígenes, Padre de la Iglesia: "En la ordenación numérica, los números individuales contienen cierta fuerza y ​​poder sobre las cosas y de ese poder y fuerza se valió el Creador del universo, a veces para la constitución del universo mismo, a veces para expresar la naturaleza de las cosas individuales tal como nos aparecen. De ello se deduce que, sobre la base de las Escrituras, es necesario observar y derivar aquellos aspectos que pertenecen individualmente a los números mismos. No podemos ignorar que los libros del Antiguo Testamento, como los hebreos los transmitieron, son veintidós, al igual que el número de las letras hebreas, y esto no es sin razón. Como de hecho veintidós letras parecen ser la introducción a la sabiduría y la doctrina impresa con estas figuras en los hombres, así como los veintidós libros de la Escritura constituyen el fundamento y la introducción a la sabiduría de Dios y al conocimiento del mundo " (Select. in Ps 1 - P G 12, 1084). 


En otras palabras, Orígenes “refiriéndose a los 22 libros inspirados de la Biblia, percibe en las veintidós letras que componen el alfabeto hebreo, una introducción a la sabiduría y las enseñanzas divinas impresas en los hombres" (A. Quacquarelli, sv Numeri, en DPAC, págs.2447-2448).

 

La teología Medieval asigna al universo un orden preciso, formado por una escalera mística que se eleva desde la tierra al cielo: desde la cima de la escalera Dios, la Causa Primera, gobierna el mundo, sin involucrarse directamente, pero operando “ex gradibus”, es decir, a través de una ser ininterrumpida de intermediarios. De esta forma su poder divino es transmitido hacia abajo hasta las creaturas inferiores, incluso el más humilde mendigo. Visto desde abajo hacia arriba, la escalera enseña que los humanos pueden elevarse gradualmente en el orden espiritual, escalando lentamente hacia las cimas del bonum, verum and nobile, y la ciencia y la virtud lo acercan a Dios.


Desde la primera lista de Triunfos conocida de principios del siglo XVI, es evidente que era un juego, con un trasfondo ético. El Mago muestra a un pecador (vea nuestro ensayo El Bagatella que es símbolo del pecado) el cual ha sido provisto de guías temporales, El Emperador y La Emperatriz, y guías espirituales, El Papa y la Papisa (es decir, la Fe). Los propios instintos humanos deben ser mitigados por las virtudes: El Amor por La Templanza, y el deseo de poder o El Carro, por La Fuerza (la virtud Cristiana Fortaleza). La Rueda de la Fortuna nos enseña que el éxito es efímero y que incluso las personas más poderosas están destinadas a convertirse en polvo. El Ermitaño, que sigue a la Rueda de la Fortuna representa al Tiempo, al que todos los seres están sujetos, y la necesidad de cada persona de meditar e el valor real de la existencia, mientras que El Colgado (El Traidor) representa el peligro de caer en la tentación y el pecado antes del arribo de la Muerte física.


Incluso la vida después de la muerte, es representada de acuerdo a la típica idea medieval: el Infierno, y por tanto el Diablo, es puesto en el centro de la tierra, mientras las esferas celestes están sobre la tierra. De acuerdo a la visión Aristotélica del Cosmos, la esfera terrestre está rodeada por “fuegos celestiales” que en el Tarot son representadas como un rayo golpeando a una Torre. Las esferas planetarias están sintetizadas en tres planetas principales: Venus (la estrella por excelencia), La Luna y El Sol. La esfera más alta es L’Empireo, sede de los ángeles que serán convocados para despertar a los muertos de sus tumbas en el Juicio Final - cuando la Justicia divina triunfará, sopesando las almas y separando a los buenos de los malos. El más alto de todos es el Mundo, o “El padre Santo”, como un anónimo comentarista del tarot Dominico escribió al final del siglo XVI. El mismo autor pone al Loco después del Mundo, como mostrando su completa alienación de toda regla y enseñanza, porque, al faltarle razón no fue capaz de entender las verdades reveladas.


El pensamiento Escolástico, que apuntaba a confirmar las verdades de la Fe mediante el uso de la Razón, unió en esta categoría a todas esas personas que no creían en Dios, incluso si eran capaces de razonar. En el Tarot la presencia del Loco adquiere un significado ulterior y más profundo: El Loco, como poseedor de la razón, pero no creyente, tiene que convertirse, a través de las enseñanzas expresadas en la Escalera Mística, en “Loco de Dios”, como hizo el más popular de los Santos, que es, San Francisco, que fue llamado “El Santo Juglar de Dios” o “El Santo Loco de Dios” (“Nada fue más hermoso/Más jubiloso o grandioso/que él que por celo y amor/se convirtió en el Loco de Jesús”: canción de danza de Girolamo Benivieni, 1453-1542). Para más en este tema, vea el ensayo iconológico El Loco.


Durante el siglo XV el juego del tarot fue llamado “Ludus Triumphorum”. Sólo a principios del siglo XVI apareció el término “Tarocco”, probablemente atribuído a estas cartas en el momento en que su contenido ético fue olvidado dejándo sólo su aspecto lúdico, aunque algunos juristas afirmaron percibir en ellas “algo virtuoso”


El primer documento conocido en el que aparece el término Tarocco en referencia al juego, se encuentra en una Berzelletta de un autor italiano anónimo impreso en Brescia alrededor de 1502; el segundo, es un registro de cuentas de la Corte de L’Este en el segundo semestre de 1505, en una nota fechada el 30 de Junio. Y luego aparece nuevamente en el mismo registro el 26 de Diciembre. 


En la “Frotula de le dòne” (mentiras de las mujeres) un poema cuyo autor hemos identificado como Giovan Giorgio Alione, fechado en 1494, aunque no se refiere al juego de cartas, la palabra Taroch se menciona con el significado de "loco, tonto" (en inglés "foolish"):


Marì ne san dè au recioch

Secundum el Melchisedech

Lour fan hic. Preve hic et hec

Ma i frà, hic et hec et hoc

Ancôr gli è – d'i taroch

Chi dan zù da Ferragù 


Nota del traductor al inglés: Para comprender la palabra Taroch en este trabajo hemos hecho uso de la traducción que Enzo Bottassi hizo de muchas de las palabras del Frotula en el trabajo que él mismo editó, “Giovan Giorgio Alione, L'Opera Piacevole (el Trabajo Placentero)” , donde para Taroch él usa "sciocchi" (tonto).

Así que el verso con la palabra taroch Ancôr gli è – d'i tarochdebería ser traducida como “aun hay algunos tontos” (probablemente en referencia a maridos traicionados).


Ross Caldwell ha hecho notar que la palabra tarochus, incluso si no se refiere a los juegos de cartas, era ya usada en el siglo XV, como descubrió en la Maccheronea (dedicado a Gaspare Visconti, †1499) escrito por el poeta Bassano Mantovano, el el cual el término es usado:

 

Erat mecum mea socrus unde putana

Quod foret una sibi pensebat ille tarochus

Et cito ni solvam mihi menazare comenzat.


Nota: Traducción directa del italiano de Andrea:

(Mi suegra estaba conmigo, y este idiota pensó que podía quitarle algo de dinero, así que empezó a amenazarme).


Por lo tanto, después de años de investigación, podemos afirmar que la palabra Tarot se deriva de la carta del Loco. (En uno de nuestros ensayos destacamos aún más cómo el viento siroco, el viento que se cree que induce a la locura, se llamó Viento de Theroco en el Renacimiento y, en otro ensayo, cómo el término Tharocus también debe estar conectado con Baco, en referencia a la locura que caracterizaba los ritos orgiásticos llevados a cabo en su honor). La atribución es, por tanto inspirada en una carta de la baraja, hecho no inusual ya que con el término Ganellino o Gallerino - que es equivalente a Bagatto - se llamaba al Tarot toscano en Liguria y Sicilia . Pero no es necesario volver a este significado únicamente: a partir de las variantes históricas de 'tarrocco' o 'tarroco', también es necesario evaluar el término bajo el aspecto lúdico (es decir, en el juego), atribuyendo en este caso el significado de atacar con cartas de más fuerza que las jugadas por los oponentes, ya que la expresión 'ti arrocco, t'arrocco, ti arroco' tenía la intención de recordar a los oponentes que se habían desplegado cartas de victoria que los obligaban a ponerse a la defensiva (Ver al respecto el ensayo Rochi y Tarochi). Es, por tanto, un término de características polisémicas, es decir, con múltiples significados, como solemos encontrar para otras palabras del Renacimiento.

lunes, 19 de abril de 2021

Andrea Vitali, La Escalera Mística.

El viaje místico hacia el conocimiento

Ensayo de Andrea Vitali, 2004. Original en italiano disponible en:
 http://www.associazioneletarot.it/page.aspx?id=110&lng=ITA

Traducido al español por Macarena Hurtado, con permiso expreso del autor, desde la traducción al inglés revisada por Michael S. Howard en el año 2012 y algunos detalles del italiano original. Las imágenes y notas incluidas son parte del artículo original.

Versión en inglés de Michael S. Howard:
 
http://www.associazioneletarot.it/page.aspx?id=110&lng=ENG

La presente traducción se publicó en Abril de 2021 como parte de una serie de traducciones de los ensayos del maestro Andrea Vitali, que hasta el momento no encontré traducidos al español y me parecen fundamentales para cualquiera que se interese seriamente en este arte.


Ad patriam vitae noctis da valle vocati, / virtutum gradibus scandite lucis iter. / Arduus atque arctus fert ad coelestia callis: / devexa ad mortem ducit, et amplia via.
 (Llamado desde el Valle de la Muerte a la patria de la Vida / subo el camino de luz por los escalones de la virtud / el arduo y estrecho sendero lleva a los cielos / y el camino ancho desciende a la muerte).

Próspero de Aquitania, Epigrammata ex sententiis S. Augustini, 655 LXIX

Como hemos visto desde la primera sección de la exhibición “Tarot, Historia, Arte y Magia”, titulada La Armonía Celestial, en el siglo XV las 22 cartas de Triunfos representaban una enseñanza de Ascetismo Místico. El origen del concepto de la Escalera Mística en la tradición cristiana viene del Famoso pasaje bíblico que cuenta del sueño de Jacob durante su viaje a Harán, una ciudad en Mesopotamia (Gen 28, 12-13). Jacob salió rápidamente, viajando todo el día. Cuando cayó la noche, se quedó dormido bajo las estrellas, usando una Piedra como almohada. Mientras dormía tuvo un sueño acerca de una hermosa escalera que abarcaba todo el camino desde la tierra hasta el cielo. En la cima, entre las nubes, Dios apareció y prometió darle a él y a sus descendientes, esto es, el pueblo de Israel, la tierra sobre la que él está recostado -
Figuras 1 y 2(Es necesario observar que la escalera recuerda a los grandes escalones del Zigurat babilonio, que van desde el suelo hasta su cumbre, donde estaba situado el templo de Dios, y donde se consideraba que ese mismo Dios residía).

 

Figura 1
El sueño de Jacob, Biblia de Wenceslao, cod. 2759,
fol 27r, 1398 ca.-1395. Hofbibliotheck, Viena


Figura 2
Raphael Sadeler, 1569- c.1628.
El sueño de Jacob, grabado.


Jacob se despertó y exclamó: "¡Verdaderamente el Señor está en este lugar y yo no lo sabía!" y tomando la piedra sobre la que había apoyado su cabeza, la colocó en posición vertical como una estela sagrada, vertiendo aceite encima. Llamó a ese lugar Betel, que significa "Casa de Dios". Los padres de la Iglesia, ambos, en Oriente y Occidente, proveyeron bastantes interpretaciones alegóricas de este episodio. Para Filón de Alejandría (Primer Siglo), Clemente de Alejandría (antes del 215) y Orígenes (185-253/254) los ángeles eran un parangón del alma humana, y su ascenso y descenso en la ascensión al cielo. Mientras para otros padres, la Escalera significaba el lazo de unión entre los mundos espiritual y material, y los ángeles fueron asimilados a la palabra divina. En adición, la Escalera era vista como un símbolo de María y Jesús en el rol de intermediarios entre el cielo y la tierra.


Figura 3
Guglielmo Borremans, La Escalera Mística, 172,
Iglesia de Santa María de la Piedad, Palermo.
Foto de Angela Bisesi.

En la cristiandad primitiva, el camino al cielo era imaginado en la forma de una ascención, como las de Cristo y Elías. La Escalera, junto con una montaña alta, se transformaron en el principal elemento para representar el viaje de humanos hacia un encuentro con Dios. Esta representación tuvo un gran éxito a nivel iconográfico y hagiográfico: Perpetua, la mártir cartaginesa, mientras estaba atrapada en prisión, tuvo una visión de una alta y estrecha escalera al cielo, con palabras, lanzas y otros tipos de armas que obstaculizaban el camino desde los costados, mientras un dragón se agitaba en su base, representando el camino al cielo a través del martirio.

La mayor humildad y la divina bienaventuranza pueden ser alcanzadas en la vida terrenal mediante un ascenso,  erigiendo una escalera con las propias obras como aquella de Jacob, recurriendo primeramente a las virtudes (las escaleras moralizadoras de la virtud son habitual en el 'arte medieval iluminado) capaz de quebrar el  orgullo  “que hunde al hombre impidiéndole su elevación” (san Benedicto de Norcia).


Con el pensamiento escolástico – que confirmaba la verdad de la fe mediante el uso de la razón y el recurso de la autoridad- nació una nueva y fructífera conexión entre la teología y la filosofía, por la cual, Scientia (ciencia) y Sapientia (sabiduría) – incluyendo la filosofía, que prepara el entendimiento de la fe; y la Teología, pretendiendo ser la expresión suprema- fueron considerados peldaños de la escalera, que aparecen en los grabados que acompañan el trabajo del Obispo Antonio Bettini, “El monte sancto di Dio” (El monte santo de Dios)(1477), “un escrito simbólico que desea mostrar el camino para obtener la verdadera felicidad” 
Figura 4. En su trabajo, el jesuita que sube la escalera tiene un pie descansando sobre la cabeza del Diablo, el que encontramos como el dragón de la visión de la Mártir Perpetua, donde como San Agustín observó, su cabeza formaba el primer peldaño de la escalera. Su significado es simple: el camino a la ascensión no puede ser tomado sin antes aplastar la cabeza del diablo, esto es, rechazando el mal. Para representar la ruta de ascenso, en adición a la escalera, encontramos una montaña, como aparece en el grabado de Antonio Bettini, aunque los dos motivos perduraron la mayoría de las veces de forma independiente.


Figura 4

 En el Tarot de Carlos VI una montaña de forma estilizada es puesta en el camino del Ermitaño (figura 5): su cima, que está cerca del cielo, participa del simbolismo de la trascendencia, un punto de encuentro entre el cielo y la tierra y el fin de la ascensión del ser humano. San Juan de la Cruz escribió acerca de esto en “La subida al Monte Carmelo” (1579-1585): “El alma que quiere subir la montaña de la perfección con el fin de hablar con Dios tiene que renunciar a todas las cosas materiales y dejarlas abajo” (I,5,6).

 

Figura 5


Una maravillosa representación de la Montaña del Ascenso es la “Alegoría de la Montaña de la Sabiduría”, incrustaciones de mármol en el piso realizadas por Bernardino di Betto, llamadas “Pinturicchio”, en la Catedral de Siena entre los años 1505 y 1506. Figura 6.  Aquí, una Fortuna clásica es representada como la guía de una nave que llega a los pies de la Montaña de la Sabiduría, atravesando un mar oscuro y agitado, conduciendo a los filósofos que quieren alcanzar la cima[i]. El estrecho pasaje desde el mar, el acantilado que lleva a la cima de la montaña, está plagado de trampas: serpientes (demonios) por todas partes acechan para invalidar el camino de los filósofos. Con el mismo significado simbólico encontramos al diablo en algunas representaciones de la escalera (Figura 7).


Figura 6
  

 Figura 7
La Escalera al Paraíso, Monasterio de Santa Catalina del  Monte Sinaí


En el llano en la cima de la montaña un elegante Pareado Elegíaco (
figura 8) domina por encima de la figura de la sabiduría: HUC PROPERATE VIRI / SALEBROSUM SCANDITE / MONTEM / PULCHRA LABORIS ERUNT / PREMIA PALMA QUIES (Date prisa, sube aquí, por la montaña escarpada, el hermoso premio del trabajo será la palma que da la serenidad). A la derecha e izquierda de la sabiduría están Sócrates y Crates, este último en el acto de tirar joyas al mar, un claro signo de renunciación a todos los bienes materiales como un paso necesario para ascender a la Felicidad. El episodio de Crates lanzando sus riquezas al mar es mencionado en otros lugares, por ejemplo, en las cartas de San Jerónimo: “Crates ille Thebanus, homo quondam ditissimus, cum ad philosaphandum Athenas pergeret, magnus auri pondus abiecit, nec putavit se posse et virtutes simul et divitia possedere” (58,2).  


Figura 8  


Otro personaje, el que encontramos con otros en la primera parte del camino, es el filósofo Zenón de Citio, un alumno de Crates, al cual Diógenes Laercio en su “Vidas de los filósofos” ha dedicado un Amplio espacio: “El encuentro de Crates sucedió como sigue: Habiendo comprado algunos púrpuras en Fenicia, naufragó con toda la carga cerca de Pireo. Subió a Atenas (ya había alcanzado la edad de treinta) y se sentó en la tienda de un librero, leyendo el Segundo libro de Comentarios de Jenofonte (Xenofón). Zenón sintió tanta Felicidad que preguntó dónde podría encontrar un hombre como Sócrates. En ese preciso momento pasó Crates, y el librero lo apuntó diciendo: “sigue a ese hombre”. Después de eso se convirtió en pupilo de Crates: su espíritu era muy enérgico en la filosofía… alguien atribuyó a él estas palabras: “así que tuve un buen viaje, cuando naufragué”  y  “Fui bendito, el destino me condujo a la filosofía”.[ii]

En la publicidad, Zenón es presentado con una larga capa de borde amarillo y un sombrero del mismo color, mostrando su mano derecha abierta y la izquierda con el puño cerrado, una actitud que conecta con el significado de la retórica (la mano abierta) y de la dialéctica, que necesitaba hacer calzar juntos los argumentos (ingl. Squeeze together / ital. Stringersi) para llegar a conclusiones coherentes (el puño cerrado), como podemos ver en la ilustración de “El Orador” (32-113) y “Finibus Honorum et Malorum” (2,6,7) de Cicerón. Petrarca, en “El Triunfo de la Fama”, dice en referencia a Zenón: “Vi a Zenón, padre de los estoicos, de pie para ilustrar mejor sus palabras, con una palma abierta y un puño cerrado” (115-118, a).

Si nos detuvimos en este personaje, es para destacar la importancia de la Ciencia como fue expresado previamente, en el viaje de ascenso. Era una Ciencia que incluía, además de Filosofía, Retórica, Dialéctica, etc., y pertenecía a las Musas[iii] como fue interpretado por Cicerón y Fulgencio, como personificación de las facultades intelectuales; estas eran representadas juntas con los filósofos antiguos en los sarcófagos e identificados precisamente con la Ciencia. Las Musas también participaban en el camino a los Dioses en el pensamiento clásico, como encontramos en Cátulo (Carmina 105): "Mentula conator Pipleium scandere montem / Musae fucillis praecipitem eiciunt" (Mamurra, que se apellida Minchia, intenta escalar las alturas del Monte Párnaso, con tridentes las Musas lo derriban).

Otro ejemplo equivalente a la escalera o a la Montaña de la Ascensión, incluso si está compuesto físicamente de murallas concéntricas que contienen muchos recintos, con portones que permiten pasar entre ellos es el “Tabula Cebetis”, un diálogo del primer siglo que representa el camino de los seres humanos a la Felicidad, que es ilustrada sentada en una roca en el medio de tres recintos (
Figura 9) . Aquí hay algunos versos de este trabajo, en la forma de un diálogo entre un hombre viejo y algunos extranjeros, donde el viejo entrega una advertencia acerca de los riesgos de la ignorancia:

“Anciano: Si ponen atención para entender lo que les digo, serán sabios y felices; de otra forma, se volverán insensibles e infelices, odiosos e ignorantes, y así vivirán malamente, pero, no de una sola vez… sino poco a poco, durante toda su existencia, como los condenados de por vida. Si en vez de eso, llega el momento en que alguno sepa, entonces, es el momento en que el sinsentido muere, y uno es salvado y se vuelve bienaventurada y feliz su vida”.[iv]

 

Figura 9
Tabula Cebetis, de cartas educativas alrededor de la mesa del Conde Cornelius Pepoli VC Cebetis, 
Reina de Arcadia con nombre pastoral de Cratejo Erasiniano, Venecia, 1771
 

La escena completa está llena de figuras alegóricas simbolizando la pasión, los vicios y virtudes humanas. Después de pasar a través de varios obstáculos en “un impenetrable camino, escabroso y rocoso”, él alcanza el cerro en el que está la verdadera Cultura, descrita como “una mujer hermosa, de rostro firme, edad media y madura, vestida de una forma simple y modesta”. Depende de ella conducir al hombre a la presencia de la Ciencia y de las otras Virtudes, que, en su momento, guiarán a todos los seres humanos hacia la Felicidad. En los 22 Triunfos que son un espejo de la enseñanza de la Escalera con forma de juego – Mons. Lorenzo Dattrino escribe que el número 22 en el Misticismo Cristiano “constituye la base y la introducción de la sabiduría de Dios y el conocimiento del mundo”[v] – será la falta de sentido del Loco, que es, el que no cree, la que lo destruirá llevando a la ruina de su alma. El sabio, que es, aquel que entiende el camino correcto a través del intelecto y la razón (Virtus mentis sciendi et iure adhibendi rationem est. Homines, qui sapientiam student, sapientes nominantur), evitando riquezas y honores, siguiendo las virtudes y amando al único Dios, ascenderá con El a la gloria del cielo.


Con toda probabilidad, el término “tarot” viene a reemplazar el término “triunfo”, justo cuando el concepto de Escalera Mística, asociada a este conjunto simbólico, fue sobrepasada por su aspecto lúdico, así que fue contado entre los considerados exclusivamente juegos de azar que, como sabemos, fueron rechazados en varias ocasiones por las autoridades religiosas, aun cuando algunos buenos juristas aseguraron ver en el juego del tarot  "algo virtuoso".

 Copyright by Andrea Vitali  © All rights reserved 2004



[i] Lea acerca de “La rueda de la Fortuna” en la sección “Ensayos iconográficos en la web de Andrea Vitali.
http://www.associazioneletarot.it/page.aspx?id=122&lng=ITA

[ii] Edición de 1998,pp.243-244.

[iii] Vea el ensayo Schifanoia ei Tarocchi

[iv] Traducido del latín por  D. Pesce, 1928, p. 43.

[v] Mons. Prof. Lorenzo Dattrino, Il Simbolismo dei numeri nella Patristica (El simbolismo de los números en la patrística), en "G. Berti - A. Vitali (Editado por), Tarocchi: Arte e Magia (Tarot: Arte y Magia)", Le Tarot Editions, 1994, p. 71.