lunes, 1 de julio de 2019

5 de los motivos menos apropiados para consultar el Tarot.

Me alegra muchísimo que el Tarot sea de conocimiento público y que muchas personas, cada vez más, se atrevan a estudiarlo y usarlo. Pero también me preocupa ver que las personas muchas veces lo usan de una manera que no es sana para sí mismas, siendo sobrepasadas por sus emociones, o peor, siendo víctima de alguien con pocos límites éticos. Por eso quise escribir este artículo, con 5 motivaciones que suelen ser un obstáculo para obtener buenos resultados de esta bella herramienta.

1.Ansiedad.
La ansiedad es una mala consejera. No sólo porque no sabemos si el resultado de la lectura la calmará o la incrementará, sino además porque perdemos claridad a la hora de formular las preguntas, la mente nos traiciona y nos hace plantear las dudas de manera desorganizada. En mis años de experiencia he observado también que las personas que sufren ansiedad, tienen más dificultad para comprender las respuestas del tarot, debido a que su mente está limitada a recibir sólo dos tipos de respuesta:positiva o negativa. Si te sientes muy ansios@ por saber algo, es mejor que calmes tus emociones primero y consultes una vez que ya estés tranquil@. O, en caso de que consultes a un profesional, adviértele que te sientes ansios@ frente a ese tema, para que te pueda guiar en cómo hacer tus preguntas para que realmente te ayuden.

2.Miedo.
Preguntar con miedo tampoco es óptimo, ya que el miedo nos predispone a una visión negativa de las cosas. La mayoría de las veces las lecturas son neutras, tienen aspectos positivos y negativos que el consultante debe administrar, sin embargo es muy común que cuando un consultante está asustado, sea sordo a la parte positiva y maximice la negativa. Si tienes miedo de que algo ocurra (o no ocurra), piensa bien antes de consultar si esa información te será útil para algo o sólo contribuirá a que pierdas la esperanza y la voluntad de luchar. A veces es mejor enfrentar las cosas como vienen, o centrarse mejor en tomar consciencia de las herramientas con las que cuentas para enfrentarte a una situación adversa.

3. Sesgo de confirmación.
A veces, las señales son sutiles e incluso para un tarotista experimentado es difícil darse cuenta hasta que la lectura va avanzada. Pero es bueno estar atentos a preguntas que parten de una suposición, juicio moral o de valor, o que intentan mostrar como objetivo algo que en realidad es subjetivo, porque suelen ser señales e personas que buscan sólo confirmar aquello de lo que están convencidas. Si eres consultante sé honest@ contigo y si estás convencid@ de algo (de que te hicieron brujería, de que tu pareja te engaña, de que alguien te odia, etc.) visitar un tarotista tras otro hasta que te digan lo que tú te imaginaste es un gasto de tiempo y dinero innecesario, mejor toma cartas en el asunto directamente.

4. Probar que el Tarot es un timo.
Es un mal motivo por una razón sencilla: el tarot es un objeto, una herramienta que puede ser usada de muchas maneras, mejores o peores, seguro. Si lo que quieres demostrar es que no adivina el futuro, verás, eso ya lo han dicho tarotistas famosos, así que en realidad no descubrirás nada que no haya sido descubierto antes. La forma en la que se ocupa el tarot actualmente contiene enfoques psicológicos, religiosos, místicos, de meditación, artísticos, cuyo objetivo es ayudar a comprenderse a sí mismo y que están muy lejos de ser una ciencia exacta, sino más bien elementos de autoexploración y autoconocimiento. Si estás convencid@ de que el tarot no sirve para nada, no tiene sentido que lo consultes; y si alguien le sirvió, bien por esa persona. Vive y deja vivir.

5. Deseo de que se vea un milagro que justifique no tener que tomar acción.
Todos pasamos por momentos de descensos o estancamientos que vemos interminables. Pero debemos entender que nuestra vida está en nuestras manos siempre, es resultado de nuestras acciones, o de nuestra falta de acción. Consultar con la idea de que "algo" llegue a cambiar tu vida sin que tú tengas que hacer nada suele ser una quimera. Como reza la frase atribuida a Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Lo más normal es que uno como tarotista intente darle herramientas a la persona para que genere cambios en su vida, pero si esa persona no está dispuesta a aplicarlos, es letra muerta.

El Tarot puede ser una herramienta sumamente provechosa si es bien utilizada. Un tarotista experimentado sabrá identificar estos problemas y orientarte apropiadamente, dándote herramientas para que puedas re enfocar tu consulta. Pero somos seres humanos, y a veces también necesitamos que los consultantes sean capaces de ser autocríticos y sensatos a la hora de acudir a nosotros, que comprendan que el trabajo que hacemos lo hacemos con cariño, y que merece respeto.

jueves, 13 de junio de 2019

Mi experiencia como onironauta

Desde niña siempre he tenido sueños muy vívidos. Recuerdo teniendo cuatro años, un sueño recurrente en el que yo salía de mi cuerpo pero siendo muy pequeña, como una moneda, y volaba hasta el cielo de mi casita, que era muy pobre y estaba hecho de poliestireno de distintos artefactos, ya saben, de esos que tienen recovecos y formas raras, no era liso. Recuerdo que en ese mundo con la gravedad invertida, había otras pequeñas entidades que me invitaban a jugar, e intentaban distraerme cuando tenía deseo de volver a mi cuerpo porque ya era de día. Incluso hoy los recuerdo. En cada lugar físico en el que estaba, tenía sueños en los que el lugar era exactamente igual al real y pensaba que estaba despierta. Conocía distintas entidades en cada lugar. Lograr lucidez en los sueños era algo natural para mí, pero no era grato. Por muchísimos años arrastré cansancio acumulado por no lograr descansar mi cuerpo y mente apropiadamente, mientras buscaba en estos mundos algo que ni yo sabía que era. Quizá sólo la fascinación de lo desconocido.
La llegada de internet supuso un gran avance, porque pude investigar el sueño de una manera más científica e ir identificando los procesos biológicos y relacionándolos con la experiencia subjetiva. Eso me dio consciencia, y me permitió enfrentar el mundo onírico de una manera completamente distinta. Entiendo ahora que mi lucidez no implica que realmente esté despierta, sino que mi cerebro está funcionando casi como si estuviera en vigilia. Entiendo que estoy paralizada porque mi cerebro ha hecho lo suyo para que mis músculos no se muevan y no patee a mi esposo aunque mi consciencia esté jugando fútbol. Sé también que cuando el cerebro paraliza el cuerpo, tiene que realizar un pequeño ajuste en sus percepciones de la gravedad y la propiocepción en general. Normalmente no importa porque no estás consciente cuando pasa, pero si lo estás, se percibe como un vértigo, zumbidos, la visión de colores psicodélicos o simplemente presión, pero es muy desagradable. Si te relajas y tienes paciencia, pasa en pocos minutos; si no, si te asustas, lo más probable es que aparezcan tus demonios y acabes con una parálisis de sueño. Esta información ha hecho que cuando me enfrento a esas experiencias aterradoras, no importa si es el demonio de ojos rojos, o el hombre del sombrero, o cualquier otra entidad oscura, sé que hay dos caminos: dejar mi cuerpo físico o despertarlo.
Lo que más me gusta es cuando obtengo lucidez una vez que ya estaba dormida. Es menos traumático así. Estás soñando y de pronto miras a tu alrededor y lo sabes: "estoy soñando". Si sabes que estás soñando puedes enfrentar las pesadillas y transformarlas en sueños bellos. No les puedo explicar el cambio que eso significa en la personalidad. Con la práctica empiezas a identificar distintos niveles de lucidez. El primero es cuando sólo sabes que estás soñando, pero no puedes hacer nada porque tu consciencia está apegada a la lógica del mundo físico aun: tratas de gritar y no sale sonido de tu boca, porque tratas de gritar con tu garganta física y de oír con tus oidos físicos. Hay que acostumbrarse.
Si eres capaz de dejar la lógica del mundo físico podrás empezar a cambiar la realidad del sueño. Aquí debes aprender a domar tu subconsciente, porque él enviará imágenes que él quiera, y algunas de ellas no son lindas. No se trata de pelear, sino de reencauzar. Si tu subconsciente te manda un demonio, lo conviertes en Lucifer, el de la serie y bueno... puedes hacer con él lo que quieras ;) Yo experimento los distintos niveles de lucidez como si una especie de presión sobre mí se fuera liberando, un zumbido en los oídos o una sensación de vibración muy intensa que hace que tenga que esforzarme mucho para cada acción. En la medida en que estoy más lúcida esas sensaciones disminuyen y puedo hacer y deshacer a libertad y sin esfuerzo. Hay personas a las que les gusta crear mundos paralelos en estas experiencias; yo, prefiero explorar el contenido que me aparece espontáneamente, y busco señales que me pueda ayudar en vigilia. Normalmente me aparecen como algo que puedo leer (sí, también como tiradas de Tarot). También he logrado que cuando en un sueño aparece alguien y puedo ver su rostro con claridad, es porque es alguien que voy a conocer en mi vida real, de lo contrario sólo "sé" que es tal persona, o es "alguien" borroso, sin detalles.
Si mi subconsciente me traiciona y no logro mantener la calma frente a una pesadilla (no siempre estamos preparados para enfrentar a nuestros monstruos), lo que hago es concentrarme en mover una pequeña parte de mi cuerpo físico acostado en mi cama. Puede ser un brazo, un pie, o incluso un dedo. Pero me concentro en moverlo físicamente, porque cuando lo logras, despiertas automáticamente.
¿Son sueños? ¿es el mundo astral? ya no me lo pregunto. No tiene por qué ser una cosa o la otra, en lo que a mí respecta, es perfectamente posible que sean ambas.

martes, 28 de mayo de 2019

La magia del pan



Normalmente las personas me preguntan qué tipo de hechizos pueden hacer para mantener la armonía o ayudar al sustento del hogar. Hay un montón de hechizos efectivos, sin duda, en distintas tradiciones mágicas. Sin embargo, yo recomiendo, porque es simple y accesible y tiene otras ventajas asociadas, rescatar una tradición antigua compartida por muchas culturas y que la comodidad y/o el stress de la vida moderna nos está quitando: hacer nuestro pan. Pocos alimentos son tan significativos a nivel simbólico. El pan está conectado con la energía del sustento, es la luz que el hombre extrae de la creación. Si hay pan en un hogar, hay vida. Hacer pan nos conecta con nuestra capacidad de lograr obtener recursos de nuestro trabajo y de ser buenos cuidadores y proveedores. Es un don especial de las matriarcas especialmente, que son el núcleo de unión de las familias en torno al hogar y santifican los recursos que los hombres proveen (No se tomen esto como algo machista, es una imagen arquetípica, todos tenemos masculino y femenino en nuestro interior ^^). Pero ¿no sirve comprar el pan? Pues, no es lo mismo. Las panaderías normalmente usan medios industriales para amasar. El amasado es una parte fundamental del ritual, el espacio de meditación en que ponemos la intención, damos gracias por los frutos que hemos obtenido y prometemos trabajar por nuestro crecimiento con la misma fuerza con la que trabajamos la masa. Una cosa más que puedes hacer es ofrendar una parte de tu pan al dios o diosa de tu preferencia. En la tradición kabalística por ejemplo, una décima parte del pan, que corresponde al egoísmo, se quema para elevarlo y santificarlo. También es un buen regalo para personas que se están mudando, porque de esa forma le estás deseando que siempre tenga sustento en su nuevo hogar. Preparar tu propio pan, además, en la dimensión física, te permitirá elegir buenos ingredientes para tu nutrición y la de tu familia, evitando preservantes y saborizantes artificiales. Hacer pan, entonces, es un acto mágico sencillo y poderoso, para mantener un hogar alimentado de energía positiva y sustento. La imagen la saqué de google.

lunes, 6 de mayo de 2019

El tiempo en el tarot


Me resistí durante bastante tiempo a hacer esta publicación, pero finalmente me he rendido, porque es algo que siempre me preguntan un montón, jejejeje.

Hay una razón por la que no me gusta este tema. No voy a discutir en este post si es correcto o no predecir el futuro, ya que es una opción personal de cada tarotista elegir el método que mejor le acomode. Pero sí es es tema para mí que las personas tienden a obsesionarse con el tiempo de las predicciones, y se olvidan de que la vida no se determina por el calendario, que el calendario no es más que una convención que nos permite ordenar un poco la vida cotidiana. Pero el destino, se rige por ciclos de causalidad, acciones que se suceden y que dan un resultado para generar nuevas acciones en un ciclo infinito. No tiene que ver si es Mayo o Diciembre, tiene que ver si cumpliste o no con cada una de las condiciones que te llevan a donde deseas ir.




Dicho esto, me gustaría comentarles los métodos que siento que mejor me han funcionado, en la parte técnica. Es mi opinión y experiencia personal, así que pueden usarlos como base y después inventar sus propias variaciones libremente, con toda confianza.

1. Codificar el tiempo en la tirada.
Este es el que más me gusta, porque es directo y sencillo.
Se puede incluir en la pregunta: "¿conseguiré lo que deseo antes del mes de Septiembre?", por ejemplo.
O, se puede hacer una lectura lineal, lo que permite ver los ciclos de causa y efecto, codificando cada carta con un tiempo según sea necesario. Por ejemplo, si proyectas un año con seis cartas, cada carta representa dos meses.

2. Codificar ciclos zodiacales sencillos según los arcanos mayores.
Para esto yo uso el esquema de la Golden Dawn, pero tú puedes usar el que mejor te parezca.
Las equivalencias son:
Emperador/aries; hierofante/tauro; enamorados/géminis; carro/cáncer; fuerza/leo; ermitaño/virgo; justicia/libra; muerte/escorpio; templanza/sagitario; diablo/capricornio; estrella/acuario; luna/piscis.
La sacedotisa representa un ciclo lunar y el sol, un ciclo solar.
El resto de los arcanos a su regente planetario, es decir, si sale el mago por ejemplo, representa a géminis o a virgo. Lo ideal es hacer una tirada corta, de tres o cuatro cartas con el mazo completo y leer además la tirada, que explicará por qué sucede en ese ciclo.

3. Codificar con arcanos menores.
Para esto yo uso el siguiente sistema de equivalencias:
Los bastos, que representan a la energía pura del fuego, equivalen a días.
Las espadas, que por representar al aire implica que hay que pensar y comunicar antes de tener resultados, equivalen a semanas.
Las copas, que no sólo requieren que haya una estrategia intelectual, sino que además haya una convicción emocional, representan meses.
Y los oros, que representan a la tierra y son cartas de lento avance (la tierra necesita que se le se prepare, haya siembra, riego y un periodo de desarrollo antes de dar sus frutos), representan años.
Yo saco cuatro cartas y voy sumando, además de leer la tirada, que explicará por qué se toma ese tiempo.

Se pueden mezclar, de hecho todos los métodos, buscar coincidencias entre uno y otro si se desea.

Para cerrar, no olviden que obtener información también es un factor que modifica el "destino". No hay que obsesionarse con obtener el día en el calendario en el que ocurre algo, al menos yo creo que todo ocurre en el momento exacto en el que tiene que ocurrir, no antes ni después. Pienso que es mucho más útil preguntar qué debo hacer para que algo ocurra, y de esa forma tomar el control de nuestra vida y no sentarnos a mirar como las cosas suceden.

Las imágenes son de la baraja Pierpont-Morgan, de lo que llamamos popularmente Tarot de Visconti-Sforza. Las tenía en mi colección personal, no recuerdo de dónde las saqué.

martes, 26 de marzo de 2019

Mis consejos para los nuevos lectores.

En los años que llevo leyendo cartas, he pasado por muchas etapas. Pasé por esa etapa maldita en la que creí que había encontrado La Verdad Absoluta, sí contertulios, no me enorgullezco de ello; pasé por otras en las que fui escéptica y renegué de todo; también etapas de profundo misticismo o de rituales extremos. Pasé por muchas religiones buscando respuestas. Y también hubo años en los que dejé de leer, apática y desesperanzada.
Me doy cuenta mirando hacia atrás, de que buscando hacerlo bien, o por lo menos no hacerlo mal, cometí errores que me limitaron y perjudicaron mi avance. Así que, quise confesar en este post las cosas de las que más me arrepiento, pero las puse en forma de consejos, que espero que a más de uno le puedan venir bien. Obviamente esto está escrito desde mi óptica personal, no pretendo dar cátedra de nada, pero ¡cuánto hubiera deseado yo que alguien me dijera estas cosas en ese entonces!

Primer consejo: No creas todo lo que dicen.
Es muy común ver a los lectores que comienzan, muy abrumados por la cantidad de indicaciones que reciben y los riesgos que corren si no lo hacen: que si no usas tal piedra te vas a pegar energías, que si no prendes una vela tu tercer ojo se va a cerrar, que si no trazas un círculo te va a entrar algún espíritu, que si lees el tarot en un lugar vas a abrir un portal a otra dimensión y muchísimas más.
Todas esas creencias son válidas, pero se basan en una creencia que quizá no es la tuya. Antes de definir qué rituales vas a usar en tu práctica, pregúntate qué es lo que tú crees. No sacas nada con prenderle una vela a San Pancracio si no eres Católic@, o usar un talismán kabalístico si nunca estudiaste kabalah. Define con qué sistema filosófico tienes afinidad y sigue sus costumbres y rituales. De esa manera sabrás qué significa cada cosa que haces y tus acciones tendrán esa energía.

Segundo consejo: Evita poner demasiado poder en las cartas. 
El tarot es un sistema de símbolos, y como tal tienen un significado que puede ser muy profundo y sagrado. También puede ser parte de una práctica religiosa, de un culto a alguna forma de divinidad. Pero, no podemos nunca olvidar que el respeto que tenemos lo tenemos por la fuerza, la energía que se revela a través de los símbolos y no debemos sobrevalorar su dimensión física. Un mazo comprado a una editorial y un mazo impreso en tu casa son sólo diferentes físicamente, pero en su simbolismo son igualmente valiosos.

Tercer consejo: Ten cuidado de no clasificar las cartas en categorías inflexibles.
En lo que se refiere a interpretación, debemos mantener nuestra mente abierta. La cantidad de situaciones diferentes que se pueden dar en la vida es infinita, por lo que mientras más abierta sea la manera en la que interpretas, vas a poder visualizar mayor cantidad de situaciones. Por ejemplo, si determinas que sólo las copas hablan de sentimientos, si no te salen copas en una lectura en la que te preguntan qué siente una persona, corres el riesgo de quedarte sin saber qué decir. O si clasificas unas cartas como buenas y otras como malas, esa idea puede poner un sesgo positivo o negativo sobre tu lectura.

Cuarto consejo: No pienses que el Tarot sólo sirve para un fin, o que existe una única forma correcta de usarlo.
Hay muchas formas de utilizar el Tarot. Hay personas que lo usan para proyectar su inconsciente, otras personas lo usan para desatar su imaginación, otros lo usan para la magia o para la adivinación, o incluso para el arte. Es una herramienta versátil, que se adapta a cada lector para dar lo mejor de sí, y ninguna técnica es "mejor" que la otra, porque apuntan a cosas distintas y suplen diferentes necesidades. Respeta todas las formas de usar el mazo mientras sean realizadas con ética y buena voluntad, cada persona tiene una experiencia valiosa de la que puedes aprender algo.

Quinto consejo: Evita limitar el significado de los símbolos.
Quién inventó el Tarot, el primero, es incierto. Sabemos que la idea comenzó en Italia en el renacimiento, pero no podemos atribuírselo a nadie en particular, y es más, la idea original fue evolucionando, creando en ese proceso una gran cantidad de mazos entre los siglos XV y XVIII. Digo esto porque es común escuchar a los nuevos entusiastas discutir porque un símbolo "es", tal o cual cosa, como si ya estuviera determinado y fuera inamovible. Esto es, irónicamente, más común entre los amantes del Tarot de Marsella. 
Una característica muy importante de los símbolos es que su función es representar realidades arquetípicas, ideales o emociones, y cómo se interpretan y se viven varía según tiempo y lugar. Está muy bien tomar esos símbolos y darles nuevas interpretaciones según distintas miradas, pero no por eso vamos a desestimar las interpretaciones anteriores, como si tuviéramos la única verdad posible. Es mejor mantener la mente abierta.

Sexto consejo: No te vuelvas fanático de ningún autor.
Cuando empezamos solemos caer en el error de volvernos demasiado entusiastas con las interpretaciones del autor que nos ha llevado a enamorarnos del tarot. Muchos de ellos incluso presentan su trabajo como La Verdad, incluso más, algunos afirman que han "descubierto" o "restaurado" los verdaderos símbolos, en los que todos los demás se han equivocado. 
Que compartamos o resuenen dentro de nosotros las interpretaciones de un autor y no de otro es algo natural, y está muy bien tomar aquello que nos acomoda y dejar lo que no. Todos los autores ponen a nuestra disposición su experiencia, y nosotros decidimos que es lo mejor para nosotros, pero fanatizarnos con uno nos pone en el riesgo de volvernos unos meros repetidores de las experiencias de otro, restándonos identidad como intérpretes.

Como dice mi youtuber favorita "Compartir es vivir". Espero que mi experiencia sea beneficiosa para ustedes y ¡Bienvenidos al estudio del Tarot!