viernes, 20 de marzo de 2020

Corona virus, narrativa y codificación.

Hablemos de lo que nadie habla cuando se trata de enseñar el Tarot: de codificación.

Llamamos codificación al proceso por el cual cada lector establece cómo su tarot le va a hablar. Contrariamente a lo que muchas personas creen y otras tantas pretenden hacer creer, el lenguaje del Tarot no es fijo, sino que cada uno desarrolla sus propias técnicas a lo largo de su carrera.

Las codificaciones pueden ser transmitidas de un lector a otro, sí. Normalmente cuando damos nuestros primeros pasos en las lecturas de Tarot necesitamos la seguridad que nos da una codificación probada por un tarotista más experimentado, un esoterista famoso o un grupo iniciático. Pero con el tiempo, comenzamos a ver que el Tarot nos dice ciertas cosas de formas diferentes a las que nos habían enseñado, y ahí comenzamos a construir y desarrollar nuestra relación personal con el mazo, que irá evolucionando con nosotros, acompañándonos en todas nuestras etapas.

¿Por qué ocurre esto?

Ahí es donde el Corona Virus entra en la ecuación, ya que nos va a ayudar a ejemplificar.

El covid-19 es una mutación de otro patógeno de la familia de los virus Corona, que incluye el SARS y el MERS, además de otras enfermedades que atacan sólo a animales. Es un virus nuevo, que no existía en humanos hasta el año 2019.  El Tarot fue creado en algún momento en el siglo XV. Si la única codificación válida fuera la "original", nos enfrentaríamos a dos grandes problemas:

1. No tenemos idea de cuál es esa codificación, ya que el autor del primer tarot (suponiendo que fuera una sola persona y no un proceso de desarrollo como nos indican los académicos y la documentación histórica disponible) no dejó ninguna información al respecto.
2. Nos quedarían fuera todos los cambios culturales y tecnológicos que han ocurrido desde su creación y que por tanto no estaban en el rango de conocimiento del autor original.

Es decir, en pocas palabras, que desde esa codificación supuestamente "original, única y verdadera" sería imposible leer un covid-19, y no sólo eso, sino también cosas más sencillas como un viaje en avión, mensajes de texto a través de internet, o problemas de ansiedad. El tarot se transformaría en un artefacto arqueológico, en vez de en una herramienta actual y útil. Ese es el punto en que el proceso de codificación toma relevancia. El lector actualiza el Tarot al codificar nuevas realidades de su tiempo en las cartas, y lo vuelve útil a las nuevas generaciones.

Pero ¿cómo se codifica?

Hay distintas maneras en las que se puede desarrollar una codificación:

-Intuición y experiencia
-Sistemas de cosmovisión
-Narrativa

La primera es cuando en un número significativo de lecturas el tarotista ve que una carta se asocia a cierto resultado, aunque no tenga relación directa con su significado "de libro". Por ejemplo, en mi caso personal he observado que la sacerdotisa se suele presentar en tiradas de embarazo cuando este tiene problemas para llegar a término.

La segunda es cuando el tarotista asume un sistema cosmológico y sus correspondencias para aplicarlas a su lectura de Tarot, influyendo sobre los significados de las cartas. Esto, es lo que hicieron los ocultistas al asociar la kabalah con el Tarot, cambiando, agregando y reinterpretando significados de formas más acordes a esta filosofía.

Y la última, es quizá la más transversal, ya que no requiere mucho tiempo de experiencia ni afiliarse o creer en nada en particular.

La narrativa es lo que un grupo de cartas te cuentan al unir un significado y otro. Un ejemplo de una narrativa breve sería, por ejemplo, interpretar una muerte y un mago, como un cambio seguido de un nuevo comienzo. Este ejercicio lo podemos usar para codificar situaciones más específicas como el covid-19, se me ocurre que podría ser, si usáramos un mazo RWS:

                     

Ocho de bastos (algo que cae, podría asimilarse a las gotitas de un estornudo) + Cuatro de espadas (cama, reposo, enfermedad) + Mundo (todo, generalidad, el planeta)
Esta funciona perfecto para mí. Otros tarotistas podrían estar de acuerdo conmigo y también podrían usar otras cartas para contar esta misma historia y estaría bien. Las posibilidades son infinitas. Igual como usamos la narrativa básica de las cartas para contar la historia de un enfermo de covid-19, cada uno de nosotros, con nuestro propio lenguaje, puede hacer lo mismo cuando quiera obtener:

-Tiempo
-Apariencia de las personas y/o su personalidad
-Oficios o profesiones
-Lugares
-Magia
-Enfermedades
-Asuntos técnicos

Por esto, si enfrentamos a distintos tarotistas a una misma pregunta y tirada, veremos que las interpretaciones variarán mucho en los detalles, aunque habrá una tendencia clara en lo general. También es la razón por la que si le muestras la lectura de un lector a otro, este debiera preguntar cuál fue la pregunta, la tirada y la interpretación que te dieron, para tener una referencia de qué tan parecida o diferente a la suya es la codificación que usó el tarotista original y así darte una mejor interpretación.

Esto no es algo que debiera desanimar ni confundir a los nuevos lectores, sino por el contrario, nos muestra que el Tarot no es algo rígido, sino que tiene mucho espacio para la exploración, la creatividad y la sensibilidad propia. Te quita la presión de "hacerlo bien" entendiendo como "bien" el leer como lo haría otro tarotista o como dice en un libro, que por muy famoso que sea el autor, es otra persona, con otra visión del mundo, otras experiencias y otra manera de pensar y procesar las cosas.

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sábado, 7 de marzo de 2020

El tarot y la Cabalá II (símbolos e ídolos)

Viene de este otro artículo escrito un tiempo antes tarot y cábala I

Cabalá, Cabalah, Kabbalah, Qabalah, llámenle como quieran, es un sistema místico (como hay muchos otros) que llevo algunos años estudiando y que normalmente es asociado al Tarot con sistemas de correspondencias, dentro de los más reconocidos el de Paul Foster Case (BOTA), el de la Golden Dawn y el de Aleister Crowley (Thelema). Como la mayoría de los que estudiamos el Tarot, nuestro primer acercamiento a este cuerpo de conocimiento es desde alguno de estos sistemas y a veces llegamos a creer que el Tarot ES una codificación de la cabalá.

Pues no.

Podemos afirmar eso porque la historia nos lo permite. Primero: El conocimiento de la cabalá sigue siendo muy inaccesible al día de hoy, incluso habiéndose permitido su enseñanza a gentiles desde Yehuda Ashlag (el Baal HaSulam, gran cabalista del siglo XX), debido a que gran parte de los textos cabalísticos aun no han sido traducidos del hebreo a otros idiomas. Esto dificulta mucho su estudio para los que como yo, intenta aprender desde Chile sin caer presa de algún gurú, que parece que no, pero los hay por montones. Segundo: todas las pruebas apuntan a que el Tarot fue creado en una cultura cristiana con toques clásicos (la de la Italia del renacimiento) así que de tener algún toque cabalístico, será desde esa perspectiva.

Baal HaSulam

Eso para contextualizar mi opinión, que si tuviera que resumirla en una oración sería:
"Mientras más estudio la cabalá, menos sentido le encuentro a esas asociaciones con el Tarot"
Antes de seguir, porque conozco a más de una persona que estudia las líneas de magia ceremonial de manera profunda (ya sea desde la masonería, rosacruces o algún otro), quisiera aclarar que al escribir esto estoy pensando más bien en el estudio que no está enmarcado en un sistema de crecimiento espiritual, sino que se usa de forma instrumental.

El primer problema que veo es que tienen una tendencia a confundir el mapa con el territorio que representa, es decir, a pensar que el árbol de la vida es algo que tiene valor por sí mismo y no en base a la idea que representa (ojo, que eso es idolatría). La sabiduría de la cabalá es un cuerpo místico que ha sido representado en diagramas y símbolos por la dificultad que implica darlo a entender, pero esos diagramas no son la verdad, sólo la representan. Esto hace que haya algunas diferencias entre las interpretaciones de un cabalista y otro. Una sefirá (pl. sefirot) es un símbolo de un proceso como también lo es una carta de Tarot, pero lo que quiero dar a entender es un concepto, que bien otra persona podría usar otro símbolo para representarlo y estaría bien.

También tengo conflicto con el excesivo valor que se da al árbol de la vida, sin enmarcarlo adecuadamente en el resto de la cosmogonía hebrea. La cabalá es un sistema místico que se ha elaborado dentro de ese pueblo, lo que significa que para comprenderlo correctamente necesito comprender también su historia, su forma de ver el mundo y sus símbolos. De lo contrario cometemos el mismo error que cometieron los cristianos helenizantes al interpretar la doctrina de Jesús sin comprender a Jesús, que tienen a la Iglesia Católica (la institución) como está hoy, atrapada en su propia elaboración teológica. Dado que la cabalá es un nivel de entendimiento de la Torah, estudiar cabalá sin Torah es como pretender estudiar budismo sin tener idea quién fue Buda.

Otra dificultad que se me presenta para poder asumir alguno de estos sistemas como mío en este momento, es el árbol de la vida que usan. Las letras están ordenadas de forma correlativa, sin embargo, en el diagrama de Itzak Luria, las letras no tienen ese orden, sino que se ajustan al Sepher Yetzirá. También la estructura de los mundos es distinta en ambos árboles. Si usáramos el árbol luriánico tendríamos que cambiar el orden de todas las cartas o las letras que les atribuimos y eso, cambiaría necesariamente su significado, ya que tampoco nos coincidirían los signos o planetas atribuídos.
Arbol Ocultista
Arbol Luriánico

En mi copia del Sepher Yetzirá (la de Isidor Kalisch), por ejemplo, la letra guimel tiene atribuido el planeta marte y dalet el sol.

Si te jodí la perfecta estructura de emperatriz y emperador que tenías, de verdad lo siento mucho, pero es para que veas por qué esos tres aspectos que menciono me mantienen lejos de los diagramas con las cartas de Tarot montadas que pululan por internet. El sistema de atribuciones sólo se sostiene sobre la Qabalah, que es como los esoteristas llamaron a su versión propia de la cabalá hebrea, pero que no tiene nada que ver con la que estudiaron cabalistas como Itzak Luria, Moshe Cordovero, Jaim Vital o Yehuda Ashlag.


Entonces ¿cómo lo haces Maquita? simple.

El estudio de la cabalá me ha cambiado la forma de mirar el mundo, tal como lo hizo y lo hace el Tarot, así que me centro en lo importante: los conceptos o verdades que me enseñan. Los símbolos son formas que evocan una realidad abstracta, no la definen, contienen ni determinan. Cuando hablamos de amor, todos sabemos de qué estamos hablando aunque probablemente no todos lo vivamos de la misma manera, y cuando te pida un símbolo tú quizá me nombrarás a Eros, pero otro me nombrará a venus, los amantes, el dos de copas, jesed, un corazón, Robert Patinson, San Valentín o un 😍. ¿Te fijas como el símbolo varía y el concepto queda? Así es el Tarot, y así es la cabalá. Por mucho que te llenes la boca con los símbolos acá y los símbolos allá, si tu verdad está presa en la forma no es un símbolo, es un ídolo, y yo, ídolos los justos. Un abrazo.



miércoles, 4 de marzo de 2020

viernes, 21 de febrero de 2020

Modas del pasado y futuro de las cartas del diablo.

Llevo modestos 25 años en el mundillo del tarot y la cartomancia. No son tantos ni tan pocos, no es mi afán sacar el currículum, algo que por cierto me parece odioso e innecesario, y que además, me hace parecer más vieja 😂, lo menciono como introducción para el tema del que de verdad quiero hablar: las modas. El mundo esotérico no está exento de estas tendencias que van y vienen, y en los años que yo llevo practicando, he visto pasar muchas de ellas con sus respectivos maestros incuestionables y todopoderosos.

Ahora está de moda ver al Tarot como una herramienta terapéutica. Yo sé que algunos se pueden ofender porque le llamo moda, pero comprendan, no es la primera vez que escucho que algo es cierto y que todos los que vinieron antes estaban equivocados. Empezó en 2005 aprox. cuando "la via del Tarot" de Jorodowsky se instaló como referencia de lo que era "el verdadero Tarot". No podemos culparnos, entonces el Internet no era algo a lo que todos tenían acceso como hoy, así que era lo más documentado y que sonaba más científico que teníamos. Pero Jodorowsky no lo inventó, sólo nos trajo algo que ya existía afuera y que nosotros desconocíamos. Veet Pramad también clama la autoría del Tarot terapéutico, pero a quien más se lo debemos, probablemente es a Sally Nichols. No importa quién lo inventó, en realidad, el punto es que es una interpretación reciente, más de este siglo.

Antes de eso el Tarot había sido parte de la nueva era. Una manera en la que la humanidad podía evolucionar, y, también saber el futuro un poco. El new age es así, un poco místico y un poco funcional en el mismo paquete. El objetivo era abrir nuestro tercer ojo, desarrollar nuestras capacidades psíquicas y de conectar con lo que sea que haya allá afuera. ¿Lo recuerdan? Eran los tiempos del auge de revistas pseudocientíficas que nos hablaban de la nueva glaciación (lo recuerdo literal en una revista del año 92, ojalá hubieran sabido en ese momento que ahora nos jodería el calentamiento global 😅) de 90% del cerebro que no usamos y de las ciudades ocultas en el centro de la tierra. Nuevos Tarots nacían en ese contexto, entre ellos algunos icónicos como el Madre Paz, el Osho Zen y el Cosmic Tarot, con el espíritu de rescatar la espiritualidad individual. Y vender, también.

 


Pero todavía antes de eso, el Tarot había sido un herramienta ocultista. Los que desarrollaron la mayor parte del sistema esotérico que usamos hoy practicaban Magia, Teosofía o Cabala Hermética durante los siglos XIX y XX. Para ellos el Tarot era un compendio de sabiduría oculta, tal como había dicho Eliphas Levi y antes, en el siglo XVIII, Court de Gebelin. Una sabiduría oculta ancestral, que tuvo origen, según ellos, en Egipto. Crearon también sus propias barajas, donde "completaron" la información que ya había sido dada de forma codificada. Eran Masones, Rosacruces, de la Golden Dawn, de Bota o Thelema. Ellos tenían un sistema iniciático, pero compartían una parte de la doctrina con el exterior.

No obstante incluso antes de ellos, el Tarot simplemente era un juego de cartas, un entretenimiento de las cortes. Hubo quién les daba un uso algo más profundo, construyendo poesía o canciones (Tarocchi Appropriati), usándolas como hizo Boiardo para ilustrar versos y hubo también quien intentó darles un significado espiritual para educar a un duque, como hizo Marziano da Tortona. Pero, la gran mayoría, las usaba como un juego de azar, sacando de quicio a la Iglesia que se esmeraba en lanzar prohibiciones sobre ellas y que las convirtió en las cartas del diablo.



No, no me he olvidado de la adivinación.

No podemos dejar fuera de este recuento la cartomancia, y parece ser que la curiosidad por el destino precede a las ganas de evolucionar y desarrollarse espiritualmente, ya que en el siglo XV, Ross Caldwell nos presenta ya una evidencia de su existencia, citando un poema de Fernando de la Torre (circa 1450) llamado "Juego de Naypes":
"puédense echar suertes en ellos á quién más ama cada uno, e á quién quiere más et por otras muchas et diversas maneras" Ross Caldwell, Brief History of Cartomancy. Lo obtuve de academia.edu
No pretendo hacer aquí una apología de la adivinación, sólo quiero dejar claro que es un hecho de la causa. Podemos creer en su eficacia o no, pero de que se practica, se practica, e irónicamente, desde mucho antes y paralelamente a todos los otros usos que pretenden ser el "verdadero uso". Conclusión, el juego y las suertes son los usos más antiguos de nuestros mazos de naipes y triunfos, a los que ahora llamamos Tarots.

Pero dejemos el pasado y miremos hacia el futuro ¿cuál será la siguiente tendencia? Si miramos el movimiento de los grupos internacionales angloparlantes que van algunos años adelante, podríamos pronosticar que el Tarot va hacia ser una herramienta neutral, a la que cada lector le da un carácter diferente según sus propias creencias y naturaleza. Si somos optimistas podemos pensar que se acabarán entonces los falsos restauradores de la tradición, los censuradores de la creación personal y los dueños de la verdad; seremos libres de usarlo con las etiquetas que conocemos (terapéutico, esotérico o adivinatorio) y de crear otras nuevas: religioso, mágico, místico, artístico, poético, y lo que espero sea un largo etcétera.

El cielo es el límite, contertulios.